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LAS DOS NATURALEZAS DE CRISTO JESÚS


Le presenta un documento para que analice el texto Bíblico y pueda sacar su propia conclusión de la naturaleza de Cristo.

Esperamos que sea de bendición.


Su hermano en Cristo:

Joel Medina

FE Y ESPERANZA

feyesperanza.org


Las Dos Naturalezas de CRISTO:


A. Su naturaleza humana:

2 Corintios 5:21 (RV1995) Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros seamos justicia de Dios en él.


Hebreos 2:17-18 Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo.

18 Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados.


1. Fue predicha:

Is. 53:3 Despreciado y desechado entre los hombres, experimentado en quebranto.


2. Deseada y decretada por Dios:

Hch. 2:22, 23 Jesús nazareno... entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios.

Gal. 4:4 Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer, y nacido bajo la ley.


3. Aceptada por Cristo:

Jn. 6:38 Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.

Jn. 7:28, 29 No he venido de mí mismo, pero el que me envió es verdadero, a quien vosotros no conocéis. Pero yo le conozco, porque de Él procedo, y Él me envió.

Jn. 8:42 Porque yo de Dios he salido, y he venido pues no he venido de mí mismo, sino que Él me envió.

Jn. 17:8 Y han conocido verdaderamente que salí de ti, y han creído que Tú me enviaste.

Jn. 17:18 Como Tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo.

Flp. 2:7, 8 Se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.

Heb. 10:7 Entonces dije: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad, como en el rollo del libro está escrito de mi.


4. Necesaria en su obra mediadora:

Heb. 2:14 Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, Él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es al diablo.

Heb. 2:17 Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote, en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo.

Heb. 5:7-10 Cristo... y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen.

Heb. 10:10 Somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo, hecha una vez para siempre.

1Ti. 2:5 Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre.


5. Cristo tenía un cuerpo de carne y sangre:

Jn. 1:14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.

Rom. 8:3 Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado, y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne.

Col. 1:21,22 Ahora os ha reconciliado en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de Él.

1Ti. 3:16 E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado

en carne.

Heb. 2:14 Así que, por cuanto los hijos han tenido en común una carne y una sangre, Él participó igualmente de lo mismo


6. Su concepción en el seno de una virgen:

Mt. 1:18 El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando desposada María su madre,

con José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo.

Lc. 1:31 Y ahora, concebirás en su vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS.


7. Nació como un bebé:

Is. 9:6 Porque un niño nos es nacido

Mt. 1:16 Y Jacob engendró a José, marido de María, de la cual nació Jesús, llamado el Cristo.

Mt. 1:25 Pero no la conoció hasta que dio a luz a su hijo primogénito, y le puso por nombre JESÚS.

Lc. 2:7 Y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre.

Lc. 2:11 Porque os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO, el Señor.


8. Su circuncisión:

Lc.2:21 Cumplidos los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre JESÚS, el cual había sido puesto por el ángel antes que fuese concebido.


9. Tenía madre, hermanos y hermanas:

Mt. 12:47 Y le dijo uno: He aquí tu madre y tus hermanos están afuera, y te quieren hablar.

Mt. 13:55,56 ¿No es este el hijo del carpintero? ¿no se llama su madre María, y sus hermanos, Jacobo, José, Simón y Judas? ¿no están todas sus hermanas con nosotros? (Véase también Mar. 6:3;)

Mar. 3:31,32 Vienen después sus hermanos y su madre, y quedándose afuera, enviaron a llamarle.

Jn. 2:12 Después de esto, descendieron a Capernaum, Él, su madre, sus hermanos y sus discípulos.


10. Su crecimiento en sabiduría y en edad:

Lc. 2:40 Y el niño crecía y se fortalecía y la gracia de Dios estaba con Él.

Lc. 2:52 Y Jesús seguía progresando en sabiduría, en vigor y en gracia ante Dios y ante los hombres.


11. Fue tentado por el diablo:

Mt. 4:1-10 (Jesús después de su bautismo fue llevado por Espíritu al desierto, y allí fue

tentado por el diablo en tres ocasiones). (Véase también Mar. 1:13; Lc. 4:2-13).

Heb. 4:15 Sino uno que ha sido tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.


12. Sus sentimientos humanos:

Mt. 8:10 Al oírlo Jesús, se maravilló.

Mar. 6:6 Y estaba asombrado de la incredulidad de ellos.


13. Habló de sí como un hombre y fue reconocido como hombre:

Jn. 8:40 Pero ahora procuráis matarme a mi, hombre que os he hablado la verdad.

Hch. 2:22 Jesús nazareno, varón acreditado por Dios entre vosotros.

Rom. 5:15 El don de Dios por la gracia de un hombre, Jesucristo.

1Co. 15:21 Porque ya que la muerte entró por un hombre, también por un hombre, la resurrección de los muertos.

1Ti. 2:5 Un solo Mediador, entre Dios y los hombres. Jesucristo Hombre.


14. Estaba sujeto a las necesidades y sufrimientos humanos:

a. Tuvo hambre:

Mt. 4:2 Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, al final tuvo hambre.

b. Tuvo sed:

Jn. 19:28 Sabiendo Jesús que ya todo estaba consumado, dijo:... tengo sed.

c. Tuvo sueño:

Mt. 8:24 Y he aquí se levantó en el mar una tempestad tan grande... y Él dormía.

d. Tuvo fatiga:

Jn. 4:6 Entonces Jesús cansado del viaje.


e. Lloró:

Lc. 19:41 Y cuando llegó cerca de la ciudad, al verla, lloró sobre ella.

Jn. 11:35 Jesús lloró.

Heb. 5:7 Cristo, en los días de su carne, habiendo ofrecido ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas.

f. Sufrió:

Lc. 22:44 Y estando en agonía y era su sudor como grandes gotas de sangre...

Heb. 2:18 Pues en cuanto Él mismo fue probado mediante el sufrimiento, es poderoso para venir en auxilio de los que son tentados.

Heb. 5:8 Y aunque era Hijo, aprendió la obediencia por lo que padeció.

Mt. 26:38 Entonces les dijo: Mi alma está abrumada de una tristeza mortal.

Jn. 12:27 Ahora está turbada mi alma.


15. Cristo fue semejante a nosotros en todo, excepto en el pecado:

Flp. 2:6-8 El cual, siendo en forma de Dios, no estimo ser igual a Dios como cosa a cual aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz

Heb. 4:15 Fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.

DECLARACIONES DE LA HNA. WHITE


La impecable naturaleza humana de Cristo

Al tomar sobre sí la naturaleza del hombre en su condición caída, Cristo no participó de su pecado en lo más mínimo. Estuvo sujeto a las flaquezas y debilidades que rodean al hombre, “para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades y llevó nuestras dolencias”. Mateo 8:17. Fue conmovido por el sentimiento de nuestras debilidades y fue en todo tentado a nuestra semejanza. Y, sin embargo, no conoció pecado. Fue el Cordero “sin mancha y sin contaminación”. 1 Pedro 1:19. Si Satanás hubiera logrado con su tentación que Cristo pecara en lo mínimo, habría herido la cabeza del Salvador. Tal como sucedieron las cosas, sólo le pudo herir el talón. Si hubiera sido tocada la cabeza de Cristo, habría perecido la esperanza de la raza humana. La ira divina habría descendido sobre Cristo así como descendió sobre Adán. Hubieran quedado sin esperanza Cristo y la iglesia.

No debemos tener dudas en cuanto a la perfección impecable de la naturaleza humana de Cristo. Nuestra fe debe ser inteligente; debemos mirar a Jesús con perfecta confianza, con fe plena y entera en el Sacrificio expiatorio. Esto es esencial para que el alma no sea rodeada de tinieblas. Este santo Sustituto puede salvar hasta lo últi- mo, pues presentó ante el expectante universo una humildad perfecta y completa en su carácter humano, y una perfecta obediencia a todos los requerimientos de Dios. El poder divino es colocado sobre el hombre para que pueda llegar a ser participante de la naturaleza divina, habiendo escapado de la corrupción que está en el mundo por la concupiscencia. Por esto el hombre, arrepentido y creyente, puede ser hecho justicia de Dios en Cristo. (Mensajes Selectos, T1, pg. 300)


Los ángeles se prosternaron ante él. Ofrecieron sus vidas. Jesús les dijo que con su muerte salvaría a muchos, pero que la vida de un ángel no podría pagar la deuda. Sólo su vida podía aceptar el Padre por rescate del hombre. También les dijo que ellos tendrían una parte que cumplir: estar con él, y fortalecerlo en varias ocasiones; que tomaría la naturaleza caída del hombre, y su fortaleza no equivaldría siquiera a la de ellos; que presenciarían su humillación y sus acerbos sufrimientos; y que cuando vieran sus padecimientos y el odio de los hombres hacia él se estremecerían con profundísimas emociones, y que por lo mucho que le amaban iban a querer rescatarlo y librarlo de sus verdugos; pero que de ningún modo deberían intervenir entonces para evitar nada de lo que presenciasen; que desempeñarían una parte en su resurrección; que el plan de salvación estaba ya trazado y que su Padre lo había aprobado. (Primeros escritos p.150)


Los ángeles se prosternaron ante él. Ofrecieron sus vidas. Jesús les dijo que con su muerte salvaría a muchos, pero que la vida de un ángel no podría pagar la deuda. Sólo su vida podía aceptar el Padre por rescate del hombre. También les dijo que ellos tendrían una parte que cumplir: estar con él, y fortalecerlo en varias ocasiones; que tomaría la naturaleza caída del hombre, y su fortaleza no equivaldría siquiera a la de ellos; que presenciarían su humillación y sus acerbos sufrimientos; y que cuando vieran sus padecimientos y el odio de los hombres hacia él se estremecerían con profundísimas emociones, y que por lo mucho que le amaban iban a querer rescatarlo y librarlo de sus verdugos; pero que de ningún modo deberían intervenir entonces para evitar nada de lo que presenciasen; que desempeñarían una parte en su resurrección; que el plan de salvación estaba ya trazado y que su Padre lo había aprobado. (Primeros escritos p.151)

Satanás se alegró de nuevo con sus ángeles de que por haber causado la caída del hombre lograba hacer descender al Hijo de Dios de su excelsa posición. Dijo a sus ángeles que cuando Jesús tomara la naturaleza del hombre caído, podría vencerlo e impedir el cumplimiento del plan de salvación. (Primeros escritos p.152)


Jesús tomó sobre sí la naturaleza humana y pasó por la infancia, la niñez y la juventud, con el fin de aprender como simpatizar con todos, y dejar así un ejemplo para todos los niños y jóvenes. (Exaltad a Jesús p.86)


Soportó la prueba como verdadero ser humano—

No necesitamos colocar la obediencia de Cristo en una categoría especial, como si fuera algo a lo cual él estuviera peculiarmente adaptado por su naturaleza divina particular, porque él se presentó delante de Dios como representante del hombre y fue tentado como el sustituto y la garantía del ser humano. Si Cristo hubiera tenido poder especial que el hombre no tiene el privilegio de poseer, Satanás se hubiera valido de este argumento. La obra de Cristo refutaría las afirmaciones de Satanás de que él dominaba al hombre, y el Señor podía hacer esto solamente de la manera en que lo hizo: como hombre, tentado como hombre, prestando la obediencia de un hombre... 3MS 157.3

A semejanza de carne de pecado—

Cristo, el segundo Adán, vino en semejanza de carne de pecado. En favor del hombre se sujetó al dolor, al cansancio, al hambre, a la sed. Estaba sujeto a la tentación, pero no se rindió al pecado. Ninguna mancha de pecado estaba sobre él. Declaró: “He guardado los mandamientos de mi Padre [en mi vida terrenal]”. Juan 15:10. El tenía poder infinito solamente porque era perfectamente obediente a la voluntad de su Padre. El segundo Adán soportó la prueba y la tentación para llegar a ser el dueño de toda la humanidad.—Manuscrito 99, 1903. 3MS 160.4


B. SU NATURALEZA DIVINA:

Hechos 17:28 Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: porque linaje suyo somos.


1. Toda la plenitud de Dios habita en Jesús:

Col. 1:19 Por cuanto tuvo a bien el Padre que en Él habitase toda plenitud.


2. Jesús es Dios Todo poderoso:

Is. 9:6 Se llamará su nombre: Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz.

Jer. 23:6 En sus días será salvo Judá, e Israel habitará confiado; y este será su nombre con el cual será llamado: Jehová es nuestra justicia.

Mt. 11:27 Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre.

Ap. 19:6 El Señor nuestro Dios Todopoderoso.

Rom. 1:3,4 Nuestro Señor Jesucristo... fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos.


3. Dios creó el universo por medio de Jesús:

Jn. 1:1-3,7 En el principio era el Verbo... y todas las cosas por Él fueron hechas, y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.

Col. 1:16 Porque en Él fueron creadas todas las cosas.Todo fue creado por Él y para Él.

Heb. 1:1-3 Dios... nos ha hablado en el Hijo, a quien designó heredero de todo, por medio del cual también hizo el universo;... y el que sostiene todas las cosas por la palabra de su poder.

4. Tiene existencia propia:

Jn. 1:4 En El estaba la vida y la vida era la luz de los hombres.

Jn. 5:26 Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también le ha dado al Hijo tener vida en sí mismo.

Jn. 10:30 Yo y el Padre somos una misma cosa.

Jn. 14:10 ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí?

5. Su existencia es eterna:

Is. 9:6 Se llamará su nombre: Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz.

Jn. 1:1-3 En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios.

Jn. 8:58 Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham naciese, Yo Soy.

Jn. 17:5 Ahora pues, Padre, glorifícame... con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo existiese.

Col. 1:17 Y Él es antes de todas las cosas.

Heb. 1:8-12 Pero Tú eres el mismo y tus años no acabarán.

Heb. 7:3 Ni tiene principio de días, ni fin de vida, el Hijo de Dios permanece sacerdote a perpetuidad.

Ap. 1:8-18 Yo soy el Alfa y la Omega, [principio y fin], dice el Señor Dios, el que es y que era, y que ha de venir. El Todopoderoso.


6. El es inmutable:

Heb.1:10-12 Ellos perecerán, mas Tú permaneces; ...pero Tú eres el mismo y tus años no se acabarán.

Heb. 13:8 Jesucristo es el mismo, ayer, y hoy, y por los siglos.


7. Omnipresente:

Mt. 18:20 Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy en medio de ellos.

Mt. 28:20 He aquí estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.


8. Omnisciente:

Mt. 9:4 Y conociendo Jesús los pensamientos de ellos...

Lc. 6:8 Pero Él sabia los pensamientos de ellos...

Lc. 9:47 Y Jesús, conociendo los pensamientos de sus corazones...

Lc. 11:17 Mas Él, sabiendo los pensamientos de ellos...

Col. 2:3 En quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.


9. Omnipotente:

Mt. 8:23-27 Jesús ordena a las aguas que se calmen.

Mt. 28:18 Toda potestad me es dada .... en el cielo y en la tierra.

Mar. 1:27 Da órdenes incluso a los espíritus inmundos y le obedecen.

1Co. 1:22 Cristo es poder y sabiduría de Dios.

Jn. 5:19-21 Porque como el Padre levanta a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere.

1Pe. 3:21,22 Jesucristo...quien habiendo subido al cielo está a la diestra de Dios; y a Él están sometidos los ángeles, autoridades y potestades.


10. Santidad:

Mt. 1:20 Lo engendrado de ella es del Espíritu Santo.

Mar. 1:24 Sé quien eres: El Santo de Dios.

Lc. 1:35 Por lo cual también, lo santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios.

Heb. 7:26 Porque tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores.


11. Su vida fue perfecta:

Mt. 27:4 He pecado, entregando sangre inocente.

Jn. 8:46 ¿Quién de vosotros me redarguye de pecado?

Jn. 14:30 Viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí.

2Co. 5:21 Al que no conoció pecado.

Heb. 9:14 Se ofreció a sí mismo sin mancha.

1Pe. 1:19 Un Cordero sin mancha y sin contaminación.

1Pe. 2:22 El cual no hizo pecado ni se halló engaño en su boca.

1Jn. 3:5 Él se manifestó para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en Él.


12. Sus múltiples obras:

Es Señor del sábado:

Lc. 6:5 Y les decía: El Hijo del Hombre es dueño hasta del sábado.


Tiene poder sobre la muerte:

Jn. 11:38-44 Jesús... vino al sepulcro... clamó a gran voz: Lázaro, sal fuera! y el que había muerto, salió.

Revela el futuro:

Ap. 1:1 La revelación de Jesucristo... para mostrar a sus siervos las cosas que deben suceder enseguida... (Véase también Ap. 22:6).


13. Los judíos querían apedrearle porque se hizo igual a Dios:

Jn. 5:18 Por esto los judíos aun más procuraban matarle, no sólo porque quebrantaba el día de reposo, sino que también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios.


14. Jesucristo es digno del mismo honor que Dios:

Jn. 5:23 Para que todos honren al Hijo como honran al Padre.

El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió.


15. Jesucristo ha sido adorado como Dios por:

a. Los ángeles y el ejército celestial:

Heb. 1:6 Adórenle todos los ángeles de Dios.

Ap. 5:11-13 Y miró, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono... y su número era millones de millones que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra y la alabanza.


b. Los sabios del oriente:

Mt. 2:2 ¿Donde está el rey de los judíos que ha nacido? Porque su estrella hemos, visto en el oriente, y venimos a adorarte (Véase también Mt. 2:11).


c. Los discípulos:

Mt. 14:33 Entonces los que estaban en la barca vinieron y le adoraron diciendo: Verdaderamente eres el Hijo de Dios.

Mt. 28:17 Y cuando le vieron, le adoraron.

Lc. 24:52 Ellos, después de haberle adorado, volvieron a Jerusalén con gran gozo.



Espero que este estudio te de herramientas para tomar tu propia decisión de las naturalezas de nuestro Redentor.

Tu hermano en Cristo, Joel Medina

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